sábado, 30 de agosto de 2008

Existir dentro, donde la luz se hace y nace

Mirarte, mirarme.... observarnos en el círculo de los espejos que forman la sala... correr y mirarte, es casi como tener una consciencia de múltiples ojos que miran y se miran, observan y aprenden, tu ojo me grita cuidado y el mío pestañea evitando la entrada de un mosquito. Mirarme... Reflejarte. ¿Para qué te miro? De qué me sirve imaginarte dentro de mi ojo si las que te forman son mis manos. 

Las palabras se forman, nacen y se hacen, al compás de una música nueva que me llama como el canto de una sirena, el coraje, la sangre, el nervio que recorre mi cuerpo caminando lentamente, son celos, envidia, es un sentimiento que corroe, las preguntas vienen, llegan sin que yo las llame, ¿qué haces ahí? por qué me mientes, si necesitas espacio me dices, si estás indecisa, me dices, si ya no quieres nada solo tienes que llamarme, descolgar, marcar, esperar... darme las gracias  ya está, fin del trámite, para qué buscarte formas nuevas de vida, y peor aún, mentirme sobre ellas, qué decepción, qué angustia, qué ganas de tirar todo y no querer ya mas nada. 

Una pregunta vuela desde mi conciencia hasta el aire, la respiro suavemente y me doy cuenta... ¿será que amar no vale la pena?

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