viernes, 29 de agosto de 2008

Anoche sucede...

¿Cuántas cosas suceden en una noche?... mirar por la mirilla de la puerta, cediéndole a la vida solo ese pedazo de retina quemada por la luz que entra de la diversión de afuera... ¿Qué hará esta noche con mi locura?... la noche llega y no sé si es el momento más feliz de mi dia... sólo me llega la idea constante de mirar y contar las estrellas... paso el orden de lista y compruebo que siguen todas... miro más alla de la ventana del piso 9 y descubro 50 metros más adelante y 12 más abajo que la calle se llena de gente, comienzan apareciendo solitarias, de una en una... y terminan, al pasar de las horas, formando parejas, grupos... constelaciones; ¿qué me impide bajar de mi sueño y despertar junto a ellos? ¿serán tan bárbaros como en los cuentos que narran sobre ellos?

Sacudo mi cabeza y algo se agita dentro... como una colmena dentro de otra; comienzan a salirme parásitos, gusanos y larvas se comen entre ellas y conmigo ¿qué buscan? Se abren camino por mi cuerpo, al final la poca resistencia que pensé presentar fue comida en el origen de la idea y no llego al acto físico de salir corriendo y meter la cabeza en el agua de una taza, Las larvas mueven mi cabeza, los gusanos mi lengua, y los parásitos se sientan a disfrutar de la escena.

De mi lengua sale una viscosidad verde, casi asquerosa, sería totalmente desagradable de no ser por la poesia que descubre al derretirse sobre la mesa; carmesí lleno de vida hace vibrar mi sonrisa y olvidar el metal con el que mis sienes se enfrían.

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