lunes, 15 de septiembre de 2008

Maldtio amor

Puedo sentarme aqui a mirar
Gritarle a la muerte insultos
confiado en estas alas imaginarias
que yo mismo me formo.

Al final, caeré, desde un alto edificio
con la ilusión amarrada al cabello
con esas alas que no me sirven
son de sueños
están hechas de polvos mágicos
que el aire de la caída arranca

La desilusión es lo mas grande, es más grande que el amor, al que hoy le digo maldito, y le pregunto... ¿para qué existes? qué función primitiva lleva esta necesidad básica de amar y ser amado de regreso ¿cuántas desilusiones necesita uno para entender? ¿el amor es superponer el corazón a la razón? Maldita sea, qué ganas tengo ahora de arrancar las capas de mi piel, una a una, encontrarme, mirar mis huesos y conocer la verdad en ellos si es verdad que me falta una costilla... conocer si esa que yo creo, es la que me falta, maldita sea!! No solo debemos complicarnos con la existencia, la vida o la forma de morir. Preocuparse por esto, por amar, por sentirlo, por la forma de expresarlo... ahora entiendo por qué los románticos terminaban con la cabeza hecha pedazos, con el corazón explotado o con las venas abiertas intentando con su sangre entender, caraja, entender que es lo más duro, la desilusión de saber que nunca jamás no es más que una salida de nuestra mente provocada por nuestro deseo de una realidad perfecta donde nuestros pensamientos más retorcidos: nuestros sentimientos más revueltos encuentren unión, orden y forma que los haga sentirse menos solos, menos miserables y un poco más útiles.

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