lunes, 6 de abril de 2009
Jamás había deseado tanto morir
No sé a quién le escribiría esta nota, si a todos aquellos idiotas que incapaces de sentir y pensar (existirá el término estupidez emocional o al menos será un aporte mío "digno" de recordar), a mis padres y familia, a quien corresponda o para todos sería una expresión más de mi inútil existencia, palabras gastadas como todo, como las de esos poetas románticos que murieron a tiempo; Qué les diría a mis padres, a mis hermanas, maldita sea a mi Alice y a mi viejo... qué decirle a ese viejo para que se protega de la inmundicia que rodea todo si pudiera morir por algo sería por eso, porque mi viejo no tenga que mirar que todos los esfuerzos son en vano, que el mundo no tiene remedio, pero entonces, ¿me gustaría mirarlo del otro lado convertido en inquisidor y verdugo? ¿si no tiene remedio hay que eliminarlo?, ¿acelerar su proceso como yo tengo deseo de acelerar el mío? y lo más importante... ¿me gustaría mirar a mi hijo convertido en la inmundicia que tanto detesto o peor todavía, en un parásito que no se mueve ni sirve e incluso estorba el destino de otros; me gustaría mirarlo mejor protegido por la hostilidad en lugar de la indiferencia?
¿Cómo brillar sin iluminar a nadie? Ser un hoyo negro y estrella al mismo tiempo... ¿será que el truco está en no ser nada ni nadie? Sólo una pequeña mano me sostiene contra la fuerza tan grave de esa lógica innegable, impenetrable: ¿Para qué estar en un mundo que no entiendo ni me comprende?
viernes, 26 de septiembre de 2008
Hoy hace calor tan rico
jueves, 18 de septiembre de 2008
A little walk around the corners of my mind
miércoles, 17 de septiembre de 2008
Caracol de aqui,¿pa´donde?
La vida siempre tiene momentos en los que uno queda inmóvil, son pequeños descansos como una escalera, pero en ellos uno hace todo menos estarse quieto, la desesperación y el miedo, cantidad de cosas se acumulan en los rincones de nuestra cabeza mientras esperamos que aparezcan o que seamos capaces de ver el resto de los peldaños… es un tiempo de limpia, de estar dentro de uno mismo y eso siempre asusta. Imaginen… un cuarto pequeño, tan pequeño que solo pueden dan un paso a cada viento; un cuarto sin luz, pues la luz llega cuando comprendemos y miramos el resto de escalera que debemos seguir subiendo. Imaginen, un cuarto lleno de negro con aparentemente sólo yo, ello y super yo dentro; qué pláticas tan más escalofriantes, cuántas verdades, la posibilidad que suda y late, morir, perdernos en ese duelo contra nuestra conciencia; algo así me parece el dia del juicio que algunos proclaman, pues de entender las suficientes cosas sigues tu camino, de no hacerlo, te pierdes, enloqueces, en el mejor de los casos, en uno de los peores puede caer y rodar por entre quien sabe cuántos cuantos, qués y cómos.
martes, 16 de septiembre de 2008
Ganar terreno, un centimetro a la vez
Trazo puntos buscando la lógica de esto, el orden, la forma científica de quitarle la magia y dejarla en los puros huesos, en esos mismos huesos que ahora miro y descubro que están completos.
lunes, 15 de septiembre de 2008
Maldtio amor
Gritarle a la muerte insultos
confiado en estas alas imaginarias
que yo mismo me formo.
Al final, caeré, desde un alto edificio
con la ilusión amarrada al cabello
con esas alas que no me sirven
son de sueños
están hechas de polvos mágicos
que el aire de la caída arranca
La desilusión es lo mas grande, es más grande que el amor, al que hoy le digo maldito, y le pregunto... ¿para qué existes? qué función primitiva lleva esta necesidad básica de amar y ser amado de regreso ¿cuántas desilusiones necesita uno para entender? ¿el amor es superponer el corazón a la razón? Maldita sea, qué ganas tengo ahora de arrancar las capas de mi piel, una a una, encontrarme, mirar mis huesos y conocer la verdad en ellos si es verdad que me falta una costilla... conocer si esa que yo creo, es la que me falta, maldita sea!! No solo debemos complicarnos con la existencia, la vida o la forma de morir. Preocuparse por esto, por amar, por sentirlo, por la forma de expresarlo... ahora entiendo por qué los románticos terminaban con la cabeza hecha pedazos, con el corazón explotado o con las venas abiertas intentando con su sangre entender, caraja, entender que es lo más duro, la desilusión de saber que nunca jamás no es más que una salida de nuestra mente provocada por nuestro deseo de una realidad perfecta donde nuestros pensamientos más retorcidos: nuestros sentimientos más revueltos encuentren unión, orden y forma que los haga sentirse menos solos, menos miserables y un poco más útiles.