lunes, 6 de abril de 2009

Jamás había deseado tanto morir

Algo dentro de mi siempre encendido me recordaba la vida, me hacía caminar y dar los pasos que nunca he sabido si van hacia adelante, hacia atrás o si me llevan siquiera a algún parte, tengo pensamientos de muchos tipos y en cantidad exagerada... ninguno de ellos había sido planear mi ausencia permanente y voluntaria; en algún momento de osciocidad me divertí escribiendo mi epitafio sólo para facilitar la tarea y hacer más llevadero ese asunto de la muerte y el estorbo en que uno se convierte siempre que la movilidad se escapa... una premonición a todo esto quizá haya sido ese sabio decir de que el muerto y el arrimado a los tres dias apestan, pero, hasta qué punto es uno arrimado en esta vida?...además está eso de la muerte sin sentido, la muerte estúpida... al final todo tiene que ver con lo mismo, no estar en el lugar que me corresponde (arrimado) y con esta sensación en la que cada vez que pienso todo con la serenidad que no me caracteriza, con la lucidez que siempre he tenido y la claridad que a ratos me cobija para no volverme loco, cada vez que pienso en todo y cada camino lleva a una puerta sin retorno ni camino, cada momento que mi cabeza acostumbrada a mirar soluciones en todos lados encuentra múltiples caminos y sólo un destino, la palabra muerte llega y no a sal ni amargura, se siente como ácido dentro de estas venas necias que se niegan a creer que el infierno somos todos.

No sé a quién le escribiría esta nota, si a todos aquellos idiotas que incapaces de sentir y pensar (existirá el término estupidez emocional o al menos será un aporte mío "digno" de recordar), a mis padres y familia, a quien corresponda o para todos sería una expresión más de mi inútil existencia, palabras gastadas como todo, como las de esos poetas románticos que murieron a tiempo; Qué les diría a mis padres, a mis hermanas, maldita sea a mi Alice y a mi viejo... qué decirle a ese viejo para que se protega de la inmundicia que rodea todo si pudiera morir por algo sería por eso, porque mi viejo no tenga que mirar que todos los esfuerzos son en vano, que el mundo no tiene remedio, pero entonces, ¿me gustaría mirarlo del otro lado convertido en inquisidor y verdugo? ¿si no tiene remedio hay que eliminarlo?, ¿acelerar su proceso como yo tengo deseo de acelerar el mío? y lo más importante... ¿me gustaría mirar a mi hijo convertido en la inmundicia que tanto detesto o peor todavía, en un parásito que no se mueve ni sirve e incluso estorba el destino de otros; me gustaría mirarlo mejor protegido por la hostilidad en lugar de la indiferencia?

¿Cómo brillar sin iluminar a nadie? Ser un hoyo negro y estrella al mismo tiempo... ¿será que el truco está en no ser nada ni nadie? Sólo una pequeña mano me sostiene contra la fuerza tan grave de esa lógica innegable, impenetrable: ¿Para qué estar en un mundo que no entiendo ni me comprende?

viernes, 26 de septiembre de 2008

Hoy hace calor tan rico

... que el frio de mis venas se deshace, le abre paso al hielo y lo escupe, es tanto el calor que no hay espacio para caras serias o tristes, el sudor es tan rico viéndolo desde este punto, casi siempre, como todo... el sudor es rico si es suculento quien lo porta. Seguir una gota desde el cuello entre cada curva, verla decidirse entre seguir por el hombro el brazo el pecho o la espalda.... mirar desde arriba esa montaña irresistible o ese bosque lleno de vida y promesas... la mano es tentadora, cuántas cosas pueden hacerse con la mano, con los dedos, con la punta de cada uno... lo que sienten y hacen sentir, la gota no sabe que hacer pero pesa, la gravedad no la perdona y la obliga a escoger, derecha izquiera o adelante, siempre para abajo pero el camino a recorrer es lo que hace del viaje algo divertido... el aroma y sabor que deja a su paso, maldita sea, al caer por el ombligo, al esconderse en el hueco de la espalda al que llega quién sabe cómo, pero estando en ese punto tan marcado y levantado entre la espalda y el paraiso, la gota se detiene, hace equilibrio, el tiempo para y al continuar y abrir los ojos... es otro mundo, otro espacio, la gravedad deja de jalar hacia abajo y empuja hacia adentro que delicia de luces dentro de los ojos, de olores, de sabor, de sensación en la palma de las manos, en la punta y extremo de cada sexo, amor... mi amor... mirarte y perdernos... qué rico

jueves, 18 de septiembre de 2008

A little walk around the corners of my mind

Recuerdos, todo, al final, se llama recuerdo¿ guardamos tantos en tantos lados. Recuerdas el olor de tu primer beso? la sensación de ese primer momento en el que dejaste de sentirte solo¿ el sabor a sexo, el maquillaje, el perfume... guardamos tantas cosas que terminan por formar sistemas, lastres, zurcos dentro de nosotros que aramos con el ir y venir constante de nuestros pies sobre la mente¿ para qué me sirve recordar el momento en que me pidieron meter mi cuerpo dentro de otro, con la libre decisión de romperolo o disfrutarlo. Recuerdas a imagen de tu primer deseo? la primera vez que dentro de tus ojos se mojaba o endurecía algo? nuestro cuerpo almacena recuerdos, nuestra mente momentos... al final, muy dentro de cada uno, nada en una especie de nata en la que nuestros brazos piernas dejan de moverse. Quedaré como una figura de cera?

miércoles, 17 de septiembre de 2008

Caracol de aqui,¿pa´donde?

La vida siempre tiene momentos en los que uno queda inmóvil, son pequeños descansos como una escalera, pero en ellos uno hace todo menos estarse quieto, la desesperación y el miedo, cantidad de cosas se acumulan en los rincones de nuestra cabeza mientras esperamos que aparezcan o que seamos capaces de ver el resto de los peldaños… es un tiempo de limpia, de estar dentro de uno mismo y eso siempre asusta. Imaginen… un cuarto pequeño, tan pequeño que solo pueden dan un paso a cada viento; un cuarto sin luz, pues la luz llega cuando comprendemos y miramos el resto de escalera que debemos seguir subiendo. Imaginen, un cuarto lleno de negro con aparentemente sólo yo, ello y super yo dentro; qué pláticas tan más escalofriantes, cuántas verdades, la posibilidad que suda y late, morir, perdernos en ese duelo contra nuestra conciencia; algo así me parece el dia del juicio que algunos proclaman, pues de entender las suficientes cosas sigues tu camino, de no hacerlo, te pierdes, enloqueces, en el mejor de los casos, en uno de los peores puede caer y rodar por entre quien sabe cuántos cuantos, qués y cómos.

martes, 16 de septiembre de 2008

Ganar terreno, un centimetro a la vez

El desamor llega, no completo, no de golpe como un asesino a sueldo, llega en pequeñas dosis, de a poquito se mete el hielo en nuestras venas, nos va haciendo duros, un latido a la vez, un pedazo de corazón a la vez hasta que congela nuestras almas; las paraliza de miedo, de angustia, de dolor o de lo que sea que se sienta ahorita mismo que es tanto y tan fuerte que no logro reconocerlo, definirlo; me aturde con ese azotar de cazuelas y tronar de vidrios, estresa mis nervios hasta casi romperlos; pero, aún así, no es letal de primer impacto, tarda, hay notas y señas, mensajes que no vemos o que oímos pero nos hacemos los sordos. Nos gustará sufrir... será eso... o es una ley universal como esta del pez grande se come al chico ergo Hacemos sufrir y nos hacen sufrir, ¿no tenemos forma de evitar esto? de romper esa cadena quitando nuestra participación en algún lado. No me interesa el amor ahora, el concepto, la palabra, la absurda facilidad con la que esa idea escapa de nuestra mano o de nuestra boca; me interesa el resultado, el positivo (enamoramiento, creo) y el negativo (desamor, siento) porque es más fácil de medir y por lo tanto menos abstracto; ésta cólera en la que mi cuerpo entra y es tanta que se calienta, siento arder mi sangre completa dentro de mis venas, es tanto su calor que me quema. El amor en los tiempos del cólera dice Gabo, y yo creo que se refería a ese coraje tan grande que uno siente cuando descubre que no es más que un idiota, un imbecil al que le gusta engañarse, un cobarde, además, que no tiene los cojones (lo siento mujeres, pero de ustedes sé pocas cosas) para darse un buen par de bofetadas, de quemarse la mano en unas brasas de despertarse de cualquier modo para recitificar el mundo, para comprobar que el sueño deja de ser sueño y se hace carne y mundo o deja de ser sueño para convertirse en muerte y dessasosiego.

Trazo puntos buscando la lógica de esto, el orden, la forma científica de quitarle la magia y dejarla en los puros huesos, en esos mismos huesos que ahora miro y descubro que están completos.

lunes, 15 de septiembre de 2008

Maldtio amor

Puedo sentarme aqui a mirar
Gritarle a la muerte insultos
confiado en estas alas imaginarias
que yo mismo me formo.

Al final, caeré, desde un alto edificio
con la ilusión amarrada al cabello
con esas alas que no me sirven
son de sueños
están hechas de polvos mágicos
que el aire de la caída arranca

La desilusión es lo mas grande, es más grande que el amor, al que hoy le digo maldito, y le pregunto... ¿para qué existes? qué función primitiva lleva esta necesidad básica de amar y ser amado de regreso ¿cuántas desilusiones necesita uno para entender? ¿el amor es superponer el corazón a la razón? Maldita sea, qué ganas tengo ahora de arrancar las capas de mi piel, una a una, encontrarme, mirar mis huesos y conocer la verdad en ellos si es verdad que me falta una costilla... conocer si esa que yo creo, es la que me falta, maldita sea!! No solo debemos complicarnos con la existencia, la vida o la forma de morir. Preocuparse por esto, por amar, por sentirlo, por la forma de expresarlo... ahora entiendo por qué los románticos terminaban con la cabeza hecha pedazos, con el corazón explotado o con las venas abiertas intentando con su sangre entender, caraja, entender que es lo más duro, la desilusión de saber que nunca jamás no es más que una salida de nuestra mente provocada por nuestro deseo de una realidad perfecta donde nuestros pensamientos más retorcidos: nuestros sentimientos más revueltos encuentren unión, orden y forma que los haga sentirse menos solos, menos miserables y un poco más útiles.

domingo, 14 de septiembre de 2008

Eternamente es mucho tiempo y un gran espacio

No puedo prometer semejante cosa, aún cuando mi corazón de poeta quiera grabar estas palabras en piedra como buscandoles la forma de ser eternas no puedo, la razón me dice que es imposible, que tentar a la muerte de ese modo no es cosa sabia y menos, cuando la verdad de todo es simple y llanamente que tengo ganas de expresarte que no quiero recogerte de la planta baja hecha pedazos, no quiero ir a buscarte en el olvido... prefiero quedarme aqui, tranquila y cobardemente soñando con este amor que esculpo sobre cuentos en los que sólo me atrevo a escribir, muy pequeñito y en un tono casi deslavado por completo: "nuestro amor le arrancará segundos a la muerte" que para mi es más fuerte que vivir felices por siempre... porque en el otro lado, en el de la inerte y esa sí, perene estancia al otro lado del arocoiris, la muerte puede estar gozando de lo lindo, dejándonos prometer semejantes barbaridades, porque despues de la vida... la muerte nos hará... ustedes saben.